domingo, 28 de noviembre de 2010

UN CUENTO APARENTEMENTE CLÁSICO (I)

Este cuento empieza como muchos otros... Érase una vez un joven que deseaba convertirse en caballero andante. Con tal propósito se escapó de casa y se dirigió hacia el gran castillo azul, que se encontraba en la capital del reino.
El joven tuvo un viaje apacible hasta llegar al castillo, sin embargo al llegar allí entendió lo que había escuchado por el camino. Él no se parecía en nada a los hombres que aspiraban a ser caballeros andantes, mucho menos a los que ya lo eran. Shoyu, que así se llamaba nuestro joven, era más delgado, más bajo, menos rubio, menos fuerte que aquellos hombres, y había un motivo para todo ello, nuestro héroe había nacido en lugar muy muy lejano a ese castillo y ese reino. Shoyu había nacido en un cuento de magos del que se escapó para encontrar un cuento de caballeros andantes donde armarse caballero.

Durante meses estuvo deambulando por el castillo y sus alrededores intentado aprender como ser un auténtico caballero andante y aunque nadie se prestó a enseñarle nada aprendió cosas muy importantes. Lo primero de lo que se dio cuenta es que los caballeros andantes llevan enormes armaduras de metal que cubren todo su cuerpo, unos las llevan más limpias y otros totalmente abolladas, pero todas eran majestuosas tanto las que estaban hechas completamente de oro como las hierro forjado y oxidado. Por supuesto el joven había venido preparado a la capital y con las monedas que había ahorrado busco en todas las tiendas de los mercaderes de la cuidad por una armadura apropiada para  él, aunque fue imposible encontrarla porque todas pesaban demasiado para su flacucho cuerpo, cuando encontraba alguna de esas grandiosas armaduras que fuera de su talla no era capaz de dar tres pasos seguidos. Después de su experiencia negativa con las armaduras decidió centrarse en lo importante, la espada y el escudo. Las espadas que usan los caballeros andantes eran llamadas mandobles porque para poder blandirlas eran necesarias ambas manos debido a su tamaño. Las risas del dueño de la primera armería que visitó se escucharon en todo el barrio de las herrerías. Shoyu insitió e insitió hasta que le sacaron uno de esos mandobles, su sorpresa fue que la espada era casi igual de alta que él. Para ser un auténtico caballero necesitaba poder levantar una de esos mandobles por encima de su cabeza llevando a la vez un escudo de madera maciza. Fue imposible.

Shoyu lloró desconsoladamente durante los días que preparó su regreso al cuento de los magos. No había hecho muchos amigos y apenas tenía pertenencias, volvería a casa igual que se fue, pero en su viaje había perdido una cosa, su sueño. ¿Un sueño inalcanzable? Sí.
Con todas sus cosas en una mochilla y habiendo encontrado un buen cayado para el camino se dirigió a la salida de la ciudad. Para llegar hasta el gran pórtico era inevitable pasar por delante de la entrada del barrio chino. Había visitado toda la ciudad que se cernía en los alrededores del castillo azul menos uno de sus barrios. El barrio chino, o barrio bajo según quién lo nombrara. Se decidió a visitarlo antes de marchar, que podía importar unas horas más o menos. El bullicio, los colores, los extraños ropajes habían despertado su curiosidad. Caminó sin rumbo alguno por sus estrechas calles llenas de olores fuertes y nuevos, probó la sopa amarga y el lomo te pato confitado. Le gustaba aquel lugar. No se parecía en nada al resto de la cuidad, sus casas estaban decoradas con telas rojas, las lámparas adornadas con papel e incluso en alguna calles el suelo estaba empedrado. Sin embargo hubo algo que captó su atención por encima de todas esas cosas. Una espada. No se parecía en nada a las espadas que había visto anteriormente. Más corta y menos pesada, hoja fina y de una única cara afilada. Al sostenerla en sus manos comprobó su ligereza y la facilidad con la que podía usar aquel tipo de espada. Pagó a un niño que conoció por la calle para que le llevara a las mejores armerías del barrio y en ellas encontró todo lo que necesitaba. Armadura, de arcilla y cuero, espada, el tendero la había llamado katana,  incluso se compro un caballo.

Sólo le faltaba una cosa, que el rey lo armara caballero. Para eso tenía que tenía que completar algún cuento y volver victorioso a la ciudad. No tenía aspecto de caballero andante en absoluto, no obstante se dirigió al gran tablón de anuncios de la plaza de la catedral. El tablón de anuncio era el lugar donde se colgaban los papiros en lo que se daba la información sobre los distintos cuentos para caballeros andantes, cuantos más de ellos completase un caballero mayor sería su fama y su reconocimiento.
Aquella tarde el tablón estaba lleno de papiros: caza de dragones; matar a un troll; cruzadas cristinas: salvar a príncipes y princesas en los lugares más recónditos; vencer a brujos, demonios y vampiros… Bajo todos aquellos grandiosos cuentos había un manuscrito de aspecto viejo y casi tapado en su totalidad, cómo olvidado. Retiró aquellos que le impedían leerlo. Salvar a la princesa perdida rezaba el título del cuento. Era algo sencillo a simple vista, una princesa fue capturada por un temible brujo al no responder a su amor y la encerró en lo alto de una enorme torre. Lo único que retenía a la joven en aquella torre era un hechizo por el cuál aquella persona que subiera la escalera nunca podría usarla para bajar. Shoyu arrancó la hoja del tablón y se volvió hacia su caballo. A su alrededor empezaron a sonar risotadas y burlas, tanto por su aspecto como por la misión que había elegido.

Cabalgó durante días en dirección a la torre y en viaje fue meditando la manera de llevar a cabo la misión. Una vez que subiera por la escalera, ¿cómo saldrían de allí? Realmente sólo existen dos maneras de salir de una torre: por la escalera o por la ventana. ¿Y salir volando?
Gracias a sus conocimientos de magia construyó un pequeño artilugio que les permitiría salir volando de aquella cárcel.
Por fin llegó a los pies de la torre, la cuál no era custodiada más que por un cartel que explicaba el embrujo que había cernido sobre la torre. Portando el artilugio que había construido a la espalda entró en la torre y subió los 50000 escalones hasta llegar a una enorme puerta de madera. Llamó respetuosamente y del otro lado sonó una voz femenina. Al abrirse la puerta apareció tras ella el ser más hermoso que había visto jamás. En el momento que sus miradas se cruzaron quedaron enamorados el uno del otro para siempre.

Pasaron meses en lo alto de la torre y cada día era más especial que el anterior. Él le contó que quería armarse caballero y sus historias para conseguirlo. Y ella le dijo que nunca saldría de aquella torre, que se quedaran allí juntos. Shoyu accedió con la esperanza de que algún la convencería de que salieran juntos de la torre.  El tiempo continuó pasando,  una noche mientras ambos estaban desnudos sobre la cama, ella apoyó su cabeza sobre el pecho de él y le susurró: salgamos de esta torre, vivamos. Y ambos sonrieron durante toda la noche.
A la mañana siguiente Shoyu preparó la maquina para volar y la princesa recogió todas sus pertenencias. Se subieron al quicio de la ventana ambos agarrados mirando al vacío entonces dentro de la princesa nació el miedo: ¿y si falla la máquina? ¿qué hay fuera de la torre? ¿y si echo de menos la torre? ¿dónde viviremos? ¿me amarás toda la vida? ¿te amaré igual fuera de la torre?
Cada siguiente pregunta que aparecía en su mente se iba separando más del quicio de la ventana. Sus miradas se volvieron a cruzar justo de la misma manera que la primera vez que se vieron y la princesa envuelta en lágrimas corrió hacia Shoyu y cuando llegó hasta él le empujo, tirándole por la ventana.  Sabía que no sufriría daño alguno en la caída pues tenía en sus manos la máquina para volar y simplemente se apoyo en el marco de la ventana para ver como se alejaba entre las nubes.

Shoyu voló sin rumbo envuelto en lágrimas hasta que la magia se acabo y aterrizo en medio de una ladera.  Su sorpresa fue máxima cuando nada más tocar tierra apareció delante de él Merlín, el más grande de los magos.
Así que aquí estás pequeño mago. Shoyu no se atrevía ni a levantar la mirada sabiendo la enorme bronca que se le venía encima. Sin embargo Merlín cogió unos troncos sueltos y armó una hoguera en la que comenzó a hacer algo de comida. Mientras comían le pidió que había estado haciendo fuera de los cuentos de magos. Shoyu le contó toda la historia sin que Merlín le interrumpiera ni una sola vez. Cuando terminó miro a Merlín, en cuyo rostro inescrutable sentía algo de admiración, y le preguntó: ¿qué cree que debo hacer?
Merlín esbozó una sonrisa calida y respondió: Yo, joven, sólo veo tres posibilidades. La primera volver a esa torre e intentar convencer a la jovencita de que salte contigo, aquí te arriesgas a que vuelvas a no conseguir la prueba por segunda vez, a parte de perder tu orgullo.
La segunda olvidarte de esa princesa y de esa torre, cabalgar hasta el castillo azul y elegir otro cuento para armarte caballero, aquí aceptarás tu derrota pero acabarás siendo caballero andante si eres capaz de conseguirlo.
El tercero es olvidarlo todo y venirte conmigo a los cuentos de magos, aceptar que naciste mago y renunciar a tu sueño. Todo será más fácil te lo aseguro. Pero… ¿serás feliz así?
¿Y cuál camino debo elegir? Preguntó el joven.
Yo puedo mostrarte los caminos joven no elegir por ti. Respondió Merlín.
Siguieron comiendo en silencio.



miércoles, 24 de noviembre de 2010

Amor (I)

Él dijo que siempre me apreciaría.
Ella dijo que me querría eternamente.
 
Él dijo que sería mi compañero.
Ella dijo que sería mi mejor amiga.
 
Él dijo que escucharía mis historias.
Ella dijo que reiría mis chistes.
 
Él dijo que siempre me escucharía.
Ella dijo que siempre me hablaría.
 
Él dijo que siempre me abrazaría.
Ella dijo que siempre me daría la mano.
 
Él dijo que siempre dormiría conmigo.
Ella dijo que siempre me daría un beso por la noche.
 
Él dijo que siempre me querría.
Ella dijo que jamás me dejaría.
 
 
                                                           DONNA ROSENTHAL, pintora.              
                                                                                         
video
                                                                        




Hacía tiempo que tenía ganas de poner esta canción en este mural mio. 
Me sobraban razones para ponerla pues es una excelente canción y la letra me parece una obra maestra, por la sencillez, y como a través de ella nos muestra crudamente los sentimientos. Cosas que todos hemos sentido, con todos me refiero a los que se atreven a vivir. 
Me sobraban razones pues he tenido varias "liars" en mi vida. Esta entrada va dedicada a ellas, y a Mí mismo pues también hay mujeres que podrían cantarme esta cación al oído.
Pero me alegro de haberla guardado porque hoy cuando me encontré por casualidad con el poema de Donna Rosenthal, que posee la misma preciosa sencillez que la canción, se me vino a la cabeza al momento y pensé:
¡Joder, esto es el amor!  Desde luego sé que es sólo una parte del amor, es la plasmación  de su dureza, su tristeza y su aroma traicionero. 
 
El amor siempre se fundamenta en pequeñas mentiras, el problema es cuando se convierte en LIAR.

Decicado

Ayer metí uno de los mejores goles de mi vida... jajajaja... 
Mira si estoy orgulloso que lo pongo hasta en el blog... jajajaja...


                                                                                                          DEDICADO A N

domingo, 21 de noviembre de 2010

La bailarina

Sarah era una niña rusa que nació con el don de bailar.

Desde muy jovencita mostró un enorme interés por la danza y el ballet, se pasó los primeros años de vida escuchando viejos vinilos de los grandes clásicos que su abuela le ponía cuando por las tardes iba a merendar las enormes galletas que ella misma horneaba en su casa.

Su don comenzó a tomar forma años más tarde en las clases particulares que recibía al salir del colegio en una pequeña escuela de danza que había en su barrio. Regentada por antigua bailarina del ballet de Moscú. La persona más famosa que vivía en su humilde barrio de las afueras de la capital. Esta mujer observó rápidamente los abundantes dones que su joven alumna poseía y la educó en la displina y el rigor en el trabajo necesarios para poder convertirse en bailarina profesional.

Años más tarde la Academia de Ballet Nacional Ruso convocó un consurso público para captar nuevas aspirantes a pertencer tanto a su escuela como a su compañía de danza. Sarah se preparó a conciencia para esa prueba ensayo durante meses sin descanso. Era su gran oportunidad. Su gran sueño.

Por fin llego el gran día, el día de la prueba final. Sarah llegó unas horas antes al conservatorio para practicar un poco antes de la prueba, se metió en una sala vacía coloco uno de sus vinilos y comenzó a bailar. En medio de su ensayo se abrió a puerta y entró un hombre de pelo cano vestido de manera elegante, permaneció en la puerta observando a la joven hasta que la pieza terminó. Cuando Sarah levantó la aguja del vinilo se dio cuenta de la presencia de aquel hombre, Sergey Sokolov, director de la Academia del Ballet Nacional Ruso.  Se puso muy nerviosa al verle allí y cuando Sergey se despidio cortésmente se armó de valor y le preguntó:
Señor Sokolov... ¿cree que tengo alguna oportunidad?
A lo que este respondio de manera pausada y suave, como hacen los grandes maestros:
Señorita, no tiene ninguna oportunidad.
Sokolov salió de la habitación con de la misma forma que entró, sin que Sarah se diera cuenta, sumida en sus pensamientos.

Sarah finalmente no se presentó a la prueba y años más tarde, cuando Sarah ya se había convertido en una enfermera residente en un gran hospital de Moscú se encontró por casualidad por uno de los pasillos del hospital al señor Sokolov. Más madura y más tranquila se dirigió a aquel hombre y le dijo:
Buenas tardes, ¿se acuerda usted de mí?
Sokolov que era un genio, entre otros motivos porque nunca olvidaba un detalle le respondió afirmativamente:
Señorita Sarah Kirlinski, aspirante a alumna del Balet Nacional.
Sarah sonrió algo sorprendida por la prodigiosa memoría de aquel abuelo y entonces le preguntó:
Puedo saber porque fue tan duro conmigo aquella tarde. ¿Por qué no tenía ninguna posibilidad?
La respuesta de Sokolov fue la siguente:
Bailen bien o balien mal a todas las aspirantes les digo lo mismo. Sólo las que tienen voluntad de verdad siguen adelante.

lunes, 15 de noviembre de 2010

RESPUESTAS

¿Es un Dominante un hombre normal?
No. No creo que cualquier hombre o mujer sea capaz de Dominar a otra persona, ni tener el control suficiente de sí mismo para hacerlo. Al igual que una sumisa no es una mujer usual, para Mí suelen por encima de la media.

¿Puede alguien dejar de ser Dominante?
Creo que se puede dejar de ejercer como tal. Se puede dejar de necesitar. O aparcarlo. Pero cada uno es lo que es.
El que deje de ser Dominante dentro de sí mismo, nunca lo fue.

¿Me apetece usar a alguien que no considere Mía sino simplemente sea para una sesión?
Ahora mismo se me pasa por la cabeza un refrán, a falta de pan buenas son tortas. Jajajaja.
Realmente me apetece tener una sesión sólo que no sería con cualquiera. Soy un poco especialito para las mujeres, tanto sumisas como vainillas.

¿Puede o debe un Dominante sufrir por una sumisa?
Poder seguro, hay muchas pruebas de ello. Deber... por supuesto, pocas personas son más cercanas que una sumisa, cómo no sufrir por alguien que te importa mucho. El Dominante que no lo haga no creo que tenga el derecho a llamarse Dominante ni Hombre.

¿Puede un  Dominante llorar?
Si puede. Yo al menos alguna vez he llorado.

¿Dónde acaba el hombre y empieza el Dominante?
Ufff... Para qué haré preguntas tan metafísicas??? Dentro de Mí no hay límites, los límites los dan la momentos y las circunstancias
¿Soy dos o soy uno sólo?
Soy uno aunque en mi vida lo desarrollo desde distintas facetas. Hijo, hermano, amigo, novio, Dom... En todas ellas hay una única persona que elige lo que considera mejor para cada momento y circunstancias.

¿Debe un Dominante amar a Su sumisa y compaginar la vida vainilla con la vida de Dominanción/sumisión?
No sé si se debe o no, cada uno que haga lo que crea y quiera. Pero Yo sólo tendré una sumisa con la que pueda compaginarlo.

¿Deben ser las sumisas mujeres con carácter fuerte?
Es algo fundamental e imprescindible. Sólo pueden postrarse aquellas personas que tienen el carácter para aceptarlo, disfrutarlo y asumirlo. Cosa nada fácil.
¿Hasta que punto un Dominante debe entrar en la vida de una sumisa?
Supongo que es una pregunta que no tiene respuesta posible por la infinidad de respuestas que serían válidas, tantas como parejas BDSM existan.

¿He cambiado?
Sí bastante
¿Sigo siendo un novato?
No. Pero busco aprender como si lo fuera.

¿Tienen equivalencias una relación Bdsm  con una relación vainilla?
Sí, algunas, creo que están al 50% con las diferencias

¿Soy sádico?
Sí, pero no de manera exagerada

¿Quiero una sumisa masoca o sólo a alguien masoca a la que usar?
Entre esas dos opciones siempre una sumisa masoca

¿Cuál es el mejor lugar para encontrar a una sumisa?
Creo que internet

¿Necesito domar a alguien?
No lo necesito pero me apetece.

¿Cuál es mi práctica favorita?
No tengo

¿Realmente necesito o quiero tener una sumisa?
Creo que ya he respondido esta pregunta... jajajajja... no lo necesito pero me apetece

¿Es normal practicar Bdsm o somos un poco desiquilibrados?
Desequilibrados seguro. Aunque yo creo que es bueno estar un poco locos. No me gustan las personas totalmente cuerdas y racionales. Tengo que decir que Yo no estoy solo desiquilibrado por el BDSM sino es algo implicito en Mí. Pero soy un loco bueno eh!!!

¿Quiero seguir el camino en el Bdsm?
Camino del Bdsm... uffff... suena como algo místico...La verdad que no sé si quiero seguir por ese camino si es que existiera, al menos de la manera que conozco ahora mismo.

¿Cómo lo verían mis conocidos vainillas?
De la mayoría ni me lo planteo porque no es una opción que lo sepan. Aunque hay una persona con la que quizás lo comparta, si lo hago ya os contaré la experiencia.

¿Puede un Dominante dudar?
Debe hacerlo. Dudar te hace crecer. No hacerlo sería asumir que se tienen todas las respuestas. ¿Se puede ser tan prepotente? No se sí se puede pero no se debe.

¿Sería lo mejor separar y tener dos vidas?
Nunca

¿Volveré a un local Bdsm?
No lo sé. En corto espacio de tiempo no.

¿Realmente pertenezco al mundo del Bdsm?
Muy poco

¿Soy una buena persona?
Sí, o eso espero y busco.

¿Me merezco ser feliz?
Sí, por favor

¿Me enamoraría?
Creo que enamorarse es lo mejor del mundo. Salga bien  o mal. Hay que ser siempre valiente y más en el amor, no existe otra manera de ganar.
Que no es esto lo que preguntaba...(silbar)

¿Soy feliz?
Sí, aunque me falten cosas.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Mi sumisa

Mi sumisa es una mujer atractiva, con un cuerpo capaz de seducir a cualquier hombre. Tiene el pelo negro, para Mí todas tienen el pelo negro. 
Su carácter es fuerte y decidido, eso es indispensable, alguien que no tiene carácter no tiene derecho a ponerse de rodillas, porque probablemente no sea consciente de lo que hace. Mi sumisa es consciente de lo que hace y lo disfruta. Tiene carácter, suficiente para no aceptar mis órdenes sin planteárselas, necesario para discutir conmigo delante de una buena cena, fuerte para enseñarme cosas, justo para saber callar cuando tiene que hacerlo.
Tiene  claro lo que quiere y es valiente para caminar ese camino. Camina a mi lado, no por detrás. Muchas veces se apoya en Mí con una sonrisa y me mira a los ojos agradeciéndolo. Me ayuda a caminar porque sabe que los Dominantes también lloramos a veces. Me consuela y llora conmigo. Es valiente como mujer, sumisa y persona.
Es la mujer que deseo sentar en la mesa de mi familia y la presento con el mismo orgullo a otro Dominante o a mi mejor amigo. Puedo hablar con ella durante horas y no aburrirme. Me encanta llevarla de la mano al cine a ver una película subtitulada y volver a casa para ponerla a cuatro patas y golpear sus nalgas hasta hacer que con los golpes de mi mano su coño se humedezca tanto que desee follarla.
Se moja poco a poco cuando la coloco para atarla, al sentir mis manos y mis cuerdas recorriendo su cuerpo, trenzándola. Se relaja dejándose para Mí olvidando que existe el mundo fuera de mis manos de mis susurros. Apretando las cuerdas sobre su piel erizada y suave, siente amor en cada nudo con los que creo formas sobre su cuerpo, fundiéndose con las cuerdas creando arte con ellas, siendo arte.
No hay ningún sonido que pueda crear en Mí más sensaciones que sus gemidos al sentir la cera sobre su espalda. Inmovilizada en las cuatro patas de la mesa de madera de mi casa o desnuda colocada en Mi columna recibiendo azotes con la alegría de servir a su Amo.
Nunca cedería a Mi sumisa. Es Mía.
Abrazarla es un placer mayor que usarla. Estrecharla en mi cuerpo y que se quede dormida sobre Mi pecho mientras cosquilleo sus cabellos. Su respiración tranquila al dormir conmigo. Su olor.
Mi sumisa es la persona con la que no me importaría compartir Mi pasado, Mi presente y Mi futuro.
Mi sumisa es Mi perra, Mi puta, es Mi amor.
Mi sumisa debe admirar y adorar a su Amo y Yo tengo que admirar y adorar a Mi sumisa.
Yo soy ese tipo de personas que tienen claro lo que quieren, que dudan para mejorar siempre sabiendo cuál es su objetivo y esto es lo que deseo encontrar en una sumisa. Porque una persona así no se puede buscar sólo encuentra. Y es difícil, muy difícil, quizás casi  imposible a veces.
Yo soy un Dominante, pero no puedo sentirme como tal, porque considero que para sentirte Dominante tienes que tener alguien a Domar, alguien por quién te pierda el deseo de poseerla. Yo soy Dominante y puedo ejercer como tal en sesiones esporádicas, disfrutarlas pero no me sentiría Dominante porque para Mí Dominante es aquel que doma y para eso Yo necesito tiempo, complicidad, amor, deseo, llanto, risas, una cena, paseos, charlas, abrazos, dolor, vicio, besos, oscuridad, morbo... VIDA.
Mientras que no tenga algo así en vida seré un Dominante que no siente. Quizás cuando la encuentre deje de ser Absurdo, aunque Yo creo que lo seré mucho más.



                                                                                   El Dominante Absurdo

jueves, 11 de noviembre de 2010

Últimamente voy a todos lados corriendo...






Letra y traducción de "Corren" de Gossos con Dani Macaco 

És tard, no sé quina hora és,
però és fosc fa estona.
És fàcil veure que no hi ets,
ni un paper, ja poc importa.

Poso els peus a terra, vull caminar,
necessito despertar en un dia radiant.
Encara em queda temps per descobrir
tot allò que m'he amagat
i que no m'he volgut dir.
traducción de transmusiclation
Corren, corren pels carrers, corren
paraules que no s'esborren,
imatges que no se'n van.
I ploren, ploren pels carrers, ploren
com gotes d'aigua s'enyoren,
aquells que ja no es veuran.

Difícil descobrir qui sóc avui
Una gota em cau
mentres una altra em treu la set.
Plou i fa sol alhora
Tomba la bala tomba la bala
que m'apuntava era la meva
i jo mateix em disparava.
Raig de llum il•lumina'm, treu-me el fum.
Una revolució dins meu,
la sedueixo i es transforma
No... no no no no no no noo... s'esborren,
em conformo amb mirar-me
mirar-me d'endins cap enfora.

On puc anar-te a buscar? Nena no és broma...
Hauria d'haver estat diferent,
però en un moment
s'han tancat les portes.
Poso els peus a terra, vull caminar
necessito despertar en un dia radiant.
Encara em queda temps per descobrir
tot allò que t'he amagat
i que no t'he volgut dir.
Oooooh...

Corren, corren pels carrers, corren
paraules que no s'esborren,
imatges que no se'n van. Eeeh!
I ploren, ploren pels carrers, ploren
com gotes d'aigua s'enyoren,
aquells que ja no es veuran.

Corren, corren pels carrers, corren
paraules que no s'esborren,
imatges que no se'n van (No se’n van...)
I ploren, ploren pels carrers, ploren
com gotes d'aigua s'enyoren,
aquells que ja no es veuran.
traducción de transmusiclation
I corren, corren pels carrers, corren
paraules que no s'esborren,
imatges que no se'n van.
I ploren, ploren pels carrers, ploren
com gotes d'aigua s'enyoren,
aquells que ja no es veuran... Oooooh...
"Corren" traducida - Gossos con Dani Macaco

Es tarde, no sé qué hora es,
pero oscureció hace rato.
Es fácil ver que no estás,
ni un papel, ya poco importa.

Pongo los pies en el suelo, quiero caminar,
necesito despertar en un día radiante.
Aún me queda tiempo para descubrir
todo aquello que he escondido
y que no me he querido decir.
traducción de transmusiclation
Corren, corren por las calles, corren
palabras que no se borran,
imágenes que no se van.
Y lloran, lloran por las calles, lloran
como gotas de agua se extraña
a aquellos que ya no se verán.

Difícil descubrir quien soy hoy
Una gota me cae
mientras otra me quita la sed.
Llueve y hace sol al mismo tiempo
Vuelve la bala vuelve la bala
que me apuntaba era la mía
y yo mismo me disparaba.
Rayo de luz ilumíname, sácame el humo.
Una revolución dentro de mí,
la seduzco y se transforma
No... no no no no no no noo... se borran,
me conformo con mirarme
mirarme desde dentro hacia afuera.

¿Dónde puedo ir a buscarte? Nena no es broma...
Debería haber sido diferente,
pero en un momento
se han cerrado las puertas.
Pongo los pies e el suelo, quiero caminar
necesito despertar en un día radiante.
Aún me queda tiempo para descubrir
todo aquello que te he escondido
y que no te he querido decir.
Oooooh...
Corren, corren por las calles, corren
palabras que no se borran,
imágenes que no se van. ¡Eeeh!
Y lloran, lloran por las calles, lloran
como gotas de agua se extraña
a aquellos que ya no se verán.

Corren, corren por las calles, corren
palabras que no se borran,
imágenes que no se van. (No se van...)
Y lloran, lloran por las calles, lloran
como gotas de agua se extraña
a aquellos que ya no se verán.
traducción de transmusiclation
Y corren, corren por las calles, corren
palabras que no se borran,
imágenes que no se van.
Y lloran, lloran por las calles, lloran
como gotas de agua se extraña
a aquellos que ya no se verán... Oooooh...





                            No puedo evitar quererte...





                                                    

miércoles, 10 de noviembre de 2010

jueves, 4 de noviembre de 2010

DUDAS


¿Es un Dominante un hombre normal?

¿Puede alguien dejar de ser Dominante?

¿Me apetece usar a alguien que no considere Mía sino simplemente sea para una sesión?

¿Puede o debe un Dominante sufrir por una sumisa?

¿Puede un  Dominante llorar?

¿Dónde acaba el hombre y empieza el Dominante?

¿Soy dos o soy uno sólo?

¿Debe un Dominante amar a Su sumisa y compaginar la vida vainilla con la vida de Dominanción/sumisión?

¿Deben ser las sumisas mujeres con carácter fuerte?

¿Hasta que punto un Dominante debe entrar en la vida de una sumisa?

¿He cambiado?

¿Sigo siendo un novato?

¿Tienen equivalencias una relación Bdsm  con una relación vainilla?

¿Soy sádico?

¿Quiero una sumisa masoca o sólo a alguien masoca a la que usar?

¿Cuál es el mejor lugar para encontrar a una sumisa?

¿Necesito domar a alguien?

¿Cuál es mi práctica favorita?

¿Realmente necesito o quiero tener una sumisa?

¿Es normal practicar Bdsm o somos un poco desiquilibrados?

¿Quiero seguir el camino en el Bdsm?

¿Cómo lo verían mis conocidos vainillas?

¿Puede un Dominante dudar?

¿Sería lo mejor separar y tener dos vidas?

¿Volveré a un local Bdsm?

¿Realmente pertenezco al mundo del Bds m?

¿Soy una buena persona?

¿Me merezco ser feliz?

¿Me enamoraría?

¿Soy feliz?




Hacía mucho tiempo que no escribía de una de las maneras que más me gustan, sin pensar. Realmente hace mucho que mi cabeza no está quieta y cuando intento pararla y ver que sale me recuerda todas las cosas sobre las que he estado reflexionando últimamente.
Dudas….
Hoy las planteo y me las planteo, si alguien quiere responder a alguna será un placer tener ayuda… cómo pedir el comodín del público… jajajaja
Prometo responderé a todas estas preguntas cuando esté seguro de las respuestas.